EPA y Alteraciones neuropsiquiátricas

A través de diversos estudios, se ha constatado el interesante potencial que el EPA tiene en alteraciones neuropsiquiátricas (ej. esquizofrenia, enfermedad bipolar, depresión etc.), ya sea por sí sólo o en combinación con fármacos psicotrópicos.  Más aún, en este tipo de alteraciones, el EPA parece superar en eficacia al DHA, el otro gran protagonista de los omega 3. Este hecho es muy llamativo, habida cuenta de que en el cerebro practicamente no hay EPA (< 1%) mientras que el DHA supone aprox. 30% de la grasa insaturada cerebral, siendo por tanto este último un ácido graso clave para la estructura del cerebro.

El DHA cuenta con importantísimas atribuciones a nivel cerebral, como son, aumento de la concentración, mayor agilidad mental, o incluso un ánimo más modulado, algo que se explica por su capacidad para regular importantes neurotransmisores cerebrales implicados en nuestro bienestar emocional (ej. serotonia, dopamina, acetilcolina). Sin embargo, el EPA a nivel cerebral, aporta un mecanismo de acción diferenciador, dado que al entrar en el cerebro, es capaz de ‘desplazar’ en parte a un ácido graso omega 6 llamado ácido araquidónico (AA) (que supone un 40% de la grasa insaturada cerebral). Este desplazamiento resulta en una proporción alterada del AA cerebral que se piensa, está detrás de la mejora en el bienestar psíquico obervada con la toma de EPA.

La dosis de EPA recomendada en estos casos es de aprox. 2-2,5 g diarios y dosis superiores, no parecen aportar mayores beneficios.

La toma de EPA en estos casos, siempre es compatible con la de DHA (1-2 g/día), ya que este último ácido graso per se, cuenta con importantes atribuciones a nivel cerebral que sin duda van a contribuir a un mayor bienestar.

 

Frangou S, et al. (2006) Efficacy of ethyl-eicosapentaenoic acid in bipolar depression: randomised double-blind placebo controlled study. Br J Psychiatry 188:46–50.

 

 Jazayeri S et al., (2008) Comparison of therapeutic effects of omega-3 fatty acid eicosapentaenoic acid and fluoxetine, separately and in combination, in major depressive disorder. Aust N Z J Psychiatry 42:192–198.

 

Martins JG (2009) EPA but not DHA appears to be responsible for the efficacy of omega-3 long chain polyunsaturated fatty acid supplementation in depression: evidence from a meta-analysis of randomized controlled trials. J Am Coll Nutr 28(5):525-42

 

Nemets B et al., (2002) Addition of omega-3 fatty acid to maintenance medication treatment for recurrent unipolar depressive disorder. Am J Psychiatry 159:477–479.

 

Peet M & Horrobin DF (2002) A dose-ranging study of the effects of ethyleicosapentaenoate in patients with ongoing depression despite apparently adequate treatment with standard drugs. Arch Gen Psychiatry 59:913–919.

 

Puri BK et al., (2001) Eicosapentaenoic acid in treatment-resistant depression associated with symptom remission, structural brain changes and reduced neuronal phospholipid turnover. Int J Clin Pract 55:560–563.

 

Sublette  M et al., (2011) Meta-analysis of the effects of eicosapentaenoic acid (EPA) in clinical trials in depression. J Clin Psychiatry 72(12):1577-84